1 de abril de 2011

Estudio asocia la dieta rica en pescado con huesos más fuertes

Traducido del inglés: jueves, 31 de marzo, 2011

Por Kerry Grens
NUEVA YORK (Reuters Health) - Los adultos mayores que consumen gran cantidad de pescado conservan una mejor densidad ósea que los que comen menos, reveló un nuevo estudio que, sin embargo, no prueba que ese hábito alimentario refuerce los huesos.
Los autores sostienen que la combinación de distintos aceites presentes en el pescado evita que los huesos pierdan masa en el tiempo.
"Los ácidos grasos omega 3 del pescado previenen" la pérdida ósea, dijo la autora principal, doctora Katherine Tucker, profesora de la Northeastern University.
El estudio también demuestra que prevenir la pérdida de masa ósea no es tan simple como aumentar el consumo de ácidos grasos omega 3.
El equipo de Tucker analizó encuestas, realizadas en las décadas de 1980 y 1990, sobre los hábitos alimentarios de más de 600 adultos mayores de Framingham, Massachusetts. Se les midió la densidad ósea en la cadera cuatro años después.
Las mujeres que comían tres o más porciones semanales de pescado como salmón o caballa, habían perdido menos cantidad de masa ósea cuatro años después que las participantes que consumían menos cantidad de pescado.
Los hombres que comían ese tipo de pescado o atún por lo menos tres veces por semana habían logrado el mismo efecto comparado con el resto.
El estudio no pudo demostrar que el pescado fuera la causa de esas diferencias, sino que ambos factores están asociados. El pescado es rico en omega 3 (EPA y DHA).
Al indagar más en la dieta de los participantes, el equipo pudo determinar el nivel de consumo de los ácidos grasos omega 3 y omega 6. Halló que el efecto óseo no se limita a los ácidos grasos omega 3.
El consumo de altos niveles de un ácido graso omega 6 (ácido araquidónico) estuvo asociado con una menor pérdida ósea en las mujeres, pero sólo cuando consumían altos niveles de grasas omega 3.
"Es como si estuvieran bien equilibrados", dijo Tucker. "Si se tienen niveles muy bajos de ácido araquidónico, no se ven los beneficios de los omega 3 (...) No se puede solamente tomar un suplemento de uno y obtener un buen efecto".
Es más, el consumo exagerado de una grasa sería dañino. En los hombres, el consumo elevado de ácido araquidónico y reducido de los omega 3 estuvo asociado con una mayor pérdida ósea.
Para Tucker, aún no existe la fórmula exacta de ácidos grasos omega 3 y 6 beneficiosa para la salud ósea. El pescado, dijo, parecería proporcionar un buen equilibrio. La American Heart Association recomienda consumir dos porciones de pescado por semana.
Los Institutos Nacionales de Salud financiaron el estudio, publicado en American Journal of Clinical Nutrition.
La pérdida de la masa ósea es normal durante el envejecimiento. Cuando los huesos pierden densidad, aumenta la posibilidad de sufrir fracturas.
El estudio no analizó si las diferencias observadas en la disminución de la densidad ósea entre los participantes influía en el riesgo de fracturas.
FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, 2 de marzo del 2011.
Reuters Health

La combinación de dieta y ejercicio parece funcionar mejor para los adultos mayores obesos


Hacer ambas cosas ayuda a perder peso y aumenta el vigor, pero el ejercicio por sí mismo no es suficiente para perder peso, según un estudio
Traducido del inglés: jueves, 31 de marzo, 2011
Imagen de noticias HealthDay
El hallazgo podría sonar obvio, pero el autor líder del nuevo estudio aseguró que anteriormente no se había comprobado entre los mayores de 65.
MIÉRCOLES, 30 de marzo (HealthDay News/HolaDoctor) -- Una combinación de dieta y ejercicio puede ayudar a los adultos mayores obesos a mantenerse en forma mucho mejor que con una sola de las dos estrategias, según informaron los investigadores el miércoles.
De hecho, a algunos médicos les preocupa recomendar cambios en la dieta y ejercicio a las personas de mayor edad por temor a que esa pérdida de peso les haga perder masa muscular y ósea, lo que incrementaría su fragilidad, según el geriatra Dr. Dennis T. Villareal, cuyo estudio aparece publicado en la edición del 31 de marzo de la New England Journal of Medicine.
Sin embargo, los hallazgos sugieren que las personas de mayor edad, con aprobación de un médico, deben combinar la dieta y la gestión del peso "para mejorar su función física y calidad de vida, además de retrasar su necesidad de ser institucionalizados", aseguró Villareal.
Al menos el 20 por ciento de los adultos mayores son obesos, un paso por encima de tener simplemente algo de exceso de peso, cifra que aumentará con el envejecimiento de los nacidos después de la Segunda Guerra Mundial, agregó Villareal. Actualmente es jefe de geriatría del Centro Médico de VA de Nuevo México, aunque comenzó la investigación cuando estaba en la Facultad de medicina de la Universidad de Washington en San Luis.
En el ensayo de un año, Villareal y sus colegas le dieron seguimiento a la salud de 93 personas obesas de 65 años o mayores. Los participantes fueron asignados a uno de cuatro grupos: Algunos participaron en una rutina de ejercicios de noventa minutos (que incluía estiramiento, actividad aeróbica y entrenamiento en máquinas con pesas) tres veces a la semana. Otros redujeron sus dietas en entre 500 y 700 calorías diarias, más o menos el equivalente a un par de porciones de cereal bajo en azúcar con leche descremada. El tercer grupo hizo dieta y ejercicio, mientras que el cuarto, como control, no participó en ninguno de los programas.
Los que hicieron dieta y ejercicio lograron los mejores resultados y perdieron el nueve por ciento de su peso sin perder masa corporal magra, incrementaron su consumo de oxígeno y mejoraron su fuerza y su equilibrio. El grupo de solo dieta perdió el diez por ciento de su peso, pero no logró mejorías físicas similares.
Además, el grupo de ejercicio, junto con el grupo de control, no perdió peso.
No sorprende que los que solo hicieron ejercicio no perdieran peso, señaló VIllareal. "Existe el mito de que el ejercicio funciona para perder peso", dijo, y agregó que debe ser intenso para que así sea.
En general, los investigadores informaron en su estudio que la dieta o el ejercicio por sí mismos sí mejoraron la función física en cerca de 12 y 15 por ciento, respectivamente. Pero combinarlos mejoró el desempeño físico general en 21 por ciento.
Eso es importante porque "la obesidad exacerba la reducción en la función física relacionada con el envejecimiento, que causa fragilidad, reduce la calidad de vida y causa aumentos en las admisiones a hogares para ancianos", anotaron en el estudio.
Los hallazgos tienen sentido, aseguró Alice H. Lichtenstein, directora del Laboratorio de nutrición cardiovascular del Centro de Investigación sobre la Nutrición Humana Jean Mayer del USDA de la Universidad de Tuft. "Impresiona que lograran que la gente cumpliera con la dieta y realizara actividad física", agregó.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTES: Dennis T. Villareal, M.D., chief of geriatrics, New Mexico VA Medical Center, and professor, medicine, University of New Mexico, Albuquerque; Alice H. Lichtenstein, D.Sc., professor, nutrition science and policy, and director and senior scientist, Cardiovascular Nutrition Laboratory, Jean Mayer USDA Human Nutrition Research Center on Aging, Tufts University, Boston; March 31, 2011, New England Journal of Medicine
HealthDay

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